
La imagen de hoy es una pintura de Salvador Dalí llamada “Galatea de las Esferas”. Ya la había subido hace un tiempo a mi flog por el mismo motivo que ahora, porque me hace recordar algunas de las cosas sobre las que Lacan me hizo reflexionar.
Que absurda ironía de considerar al hombre como un planeta, como una esfera llena de perfección por donde se la vea. No somos esferas, somos imperfectos y nosotros hablamos, tenemos un lenguaje con el cual comunicarnos y expresarnos porque nosotros tenemos qué decir. No digo entendernos porque no creo en la frase que dice “hablando la gente se entiende”, sabemos que no siempre lo que digo es interpretado como yo quisiera y eso se debe a que las representaciones de cada uno no son las mismas, pero no me voy a extender con esto. Los planetas no hablan porque no tienen tiempo, no tienen nada que decir, pero nosotros sí. Y esa tremenda y magnifica forma de ver al otro como un ser completo, total, a diferencia de mi propio ser... ¡cuanta irrealidad hay en eso! Cada uno de nosotros cree que lo que le pasa al otro siempre es mas diminuto que lo que nos toca vivenciar, que los problemas de los demás son mas sencillos, que al otro todo le sale mas fácil que a mi. Esto se debe a la creencia de que el otro es un ser completo y nosotros estamos llenos de faltas, negando la realidad, es decir, que todos tenemos faltas, que nadie es total. Todos somos seres faltos, incompletos y ni el amor cubre esa falta, solo es un velo que engaña una y otra vez. Tendemos a creer en la “media naranja”, el otro tiene lo que a mi me completa, lo que cubre esa falta. Pero no es tan así, el otro también es un ser faltante por lo cual la completad no existe. ¿Qué decir del amor? Que es una bella ilusión, en la cual nos creemos completos de una vez por todas, donde ahora sí somos omnipotentes. ¡Y la ilusión nos envuelve una vez más! No somos esferas, ¿y eso, a caso, no es grandioso?

1 comentario:
buenas
me gusta mucho lo que escribis! :D
beso, nos vmos
YO
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